La Navidad en Madrid ha sido increíbe un año más. El pasado sábado 27 de diciembre, la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música se transformó en una auténtica fiesta sonora para recibir una de las citas más esperadas del calendario: el concierto Singing America. Bajo la batuta de la directora titular Silvia Sanz Torre, la Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía ofrecieron una velada inolvidable que combinó el rigor sinfónico con la alegría contagiosa de las fiestas navideñas.

Desde la entrada, el ambiente respiraba magia. Los asistentes más pequeños tuvieron un pequeño obsequio a su llegada, imanes navideños, mientras que un árbol de Navidad, repleto de deseos para el nuevo año, recibía a un público de todas las edades, ansioso por compartir una noche de música y esperanza.

Un viaje por la historia musical de Estados Unidos

El programa, diseñado como un recorrido por la evolución de los géneros americanos, presentó una selección de éxitos de los siglos XX y XXI, adaptados magistralmente para orquesta y coro por el compositor Alejandro Vivas. La primera parte del concierto nos transportó desde la nostalgia de Stand by Me y el brillo de New York, New York, hasta la energía rural del country en el medley On the Road.

 

Tras un breve descanso, la intensidad aumentó con interpretaciones vibrantes de clásicos como Thriller de Michael Jackson y el emotivo canto a la amistad de Carole King, You’ve Got a Friend. El público también vibró con la fuerza de los ritmos actuales en Believer de Imagine Dragons y el sabor multicultural del Lush Latin Medley, que celebró la creciente influencia de la música latina en EE. UU. Uno de los momentos más potentes de la noche llegó con Symphonic Rock Legends, un homenaje a bandas icónicas como Metallica, AC/DC y Guns N’ Roses que revoluciono a la sala, consiguiendo que todos los asistentetes se meciesen en su asiento, moviesen pies y manos, e inlcuso la cabeza, al ritmo de cada pieza.

Emoción a flor de piel y sorpresas finales

Sin embargo, el corazón del concierto no solo estuvo en las notas, sino en la conexión humana. La directora, protagonizó uno de los momentos más conmovedores al ofrecer un discurso de Navidad en el que, visiblemente emocionada, agradeció a todo su equipo y dedicó palabras de profundo reconocimiento al «fascinante compositor» Alejandro Vivas, responsable de hacer posibles estos encuentros musicales. Sus palabras calaron hondo en un auditorio que alternaba los vítores con las lágrimas de emoción.

El broche de oro llegó con la fiesta de las cuatro propinas. En un guiño divertido a los cotillones de fin de año, los miembros del coro sorprendieron al público luciendo sus disfraces más divertidos mientras interpretaban una versión sinfónica de Hit the Road Jack. Este tema, ya icónico para la familia del Grupo Talía, que ya había sido recibido previamente con un estallido de amor en las redes sociales , cerró la noche con el público bailando desde sus butacas y celebrando la llegada de un nuevo año lleno de armonía.

Con este concierto, el Grupo Talía no solo despidió el año, sino que reafirmó su capacidad para unir generaciones a través de la música, dejando en el aire una estela de alegría y buenos deseos que perdurará mucho después de que se apagara la última luz del Auditorio.